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Pintando el alma humana — Acción Familia

Richelieu-Philippe_de_ChampaigneAcción Familia Para retratar el alma humana en lo que tiene de más íntimo, vivo y sutil, el artista no necesita recurrir a deformaciones que degradan la propia naturaleza humana. La entrada… Este es un extracto del artículo. Continúe leyendo en mi sitio. Pulse en el título

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Monumentos que reflejan las cualidades de un pueblo

Felipe II refleja las cualidades del pueblo español
Felipe II, por Claudio Coello

La mentalidad, los modos de ser, de pensar y de actuar de un pueblo se reflejan en su arte y en todos los aspectos de su vida.

La escalera de la Catedral de Burgos que reproducimos más abajo, por ejemplo, refleja la idea de majestad como la concibe el español. Esa idea influye profundamente en su visión de Dios.

El imagina la majestad de una manera muy diferente a la de un francés o un alemán.

Posiblemente un alemán haría quitar todos esos adornos: para ellos la escalera tiene que ser simple, lisa y sin tantos arabescos.

El español comprende la majestad como inmensamente altanera y aislada.

El pintor Claudio Coello refleja esta concepción en el retrato que hizo del Rey Felipe II. El Rey español ‒al contrario del Rey de Francia, que vive en medio de sus súbditos‒ se encuentra en una aislamiento sacral y místico, con una mirada que comunica movimiento, vida, amor y temor reverencial a sus súbditos.

Estos, encantados y a distancia, admiran a un rey, tan rey y tan caballero. Un rey que se conduce rectamente, cercado de un protocolo, de una etiqueta, de una racionalidad.

Un rey que, después haber puesto orden en Castilla la Vieja, en Castilla la Nueva, en Andalucía, Galicia y otros lugares, piensa en grandes conquistas, en ciudades nuevas; en mandar un ejército para combatir a los protestantes. En resumen, dentro de un orden acompasado y solemne, piensa en grandes proezas.

El estilo de Luis XIV es el de la alegría triunfante
Luis XIV recibiendo embajadores

El estilo del Rey francés es tener una sonrisa solar y comunicativa, que se derrama como los rayos del sol: el adorno, el lazo elegante, la alegría triunfal, la ligereza, la gracia y la convivencia constante con todo el mundo. Son dos concepciones totalmente diferentes.

El español ve a Dios como un Dios de Sabiduría, un Dios que está a una distancia infinita de los hombres, pero que lo invita a escalar esos espacios enormes. Cuanto más sube, más se aproxima de la grandeza divina y más se encanta. El Dios majestuoso es por excelencia el Dios de los españoles.

La escalera que reproducimos representa el fausto, la grandeza, lo que está por encima de todo y que no tiene comparación absolutamente con nada.

El Dios justiciero encanta al español. Un Dios que mira y que pone una norma que quiere que se cumpla; que se deleita en premiar y también en castigar. Y que hace de la alternancia del castigo y del premio un juego de luces, que para el español es más bello que el mero premio.

La escalera en la Catedral de Burgos, España intimidad y misterio
Escalera en la Catedral de Burgos, España

Esta escalera tiene algo que invita a la tragedia.

No se puede imaginar que detrás de ella exista un pequeño salón rosado, con muebles dorados y grandes ventanas de cristal, que dejan ver un parque con fuentes de agua y una luz entrando a borbotones.

Por el contrario, ella invita a un recogimiento y a planear muchas y duras luchas, golpes fuertes y conspiraciones tenebrosas.

También se percibe el misterio: es una intimidad llena de misterio; una intimidad de oración; una intimidad llena de secretos; que no es una intimidad abierta.

Es una puerta que se abre y el hombre se siente tragado por un plan divino, que va a exigirle enormes dedicaciones, enormes esfuerzos, enormes tragedias.

Esta escalera nos muestra, a través de este estilo de alma, uno de los modos por los cuales Nuestro Señor Jesucristo se mostró en esta Tierra. Una de las formas por las cuales Dios se muestra a nuestra adoración. El se manifiesta de muchas maneras y una de ellas es ésta.

(Adaptación de conversación de Plinio Corrêa de Oliveira, sin revisión del autor)

Una pregunta desde la inocencia

La iglesia matriz de Castro nos enseña como el buen gusto no necesita mucho dinero
Iglesia matriz de Castro, Chiloé, Chile

Iglesia matriz de Castro, Chiloé, Chile

La inocencia y el sentido común, que generalmente van juntos, descubren a los hombres de hoy verdades que las modas imperantes no les permiten ver.

Es lo que nos relata la anécdota siguiente. Párrafo

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Catedral de Orvieto: magia de colores en una fachada gótica

¡Estamos ante una serie de colores sobre una fachada estrictamente gótica! Se trata de la fachada de la célebre catedral de Orvieto, en Italia.

Catedral medieval de Orvieto fue construida para conmemorar el milagro eucarístico de Bolsena

La rosácea -la única que existe en la fachada- queda dentro de un cuadrado, el cual no se diría exactamente gótico. Hay en él cualquier cosa de clásico, pero que encaja tan perfectamente dentro del estilo gótico que no se tiene que objetar.

El color escogido es el más esplendoroso de los colores: el oro.

Toda la fachada presenta un fondo de mosaico dorado. Es un mosaico de tal calidad, tan rutilante y tan magnífico que, siendo esta iglesia del siglo XIV, se tiene la impresión de que su construcción terminó ayer.

En ese sentido, ella no presenta la poesía del granito, el cual se vuelve más bello a medida que envejece. El viejo granito, que desafía todos los tiempos y todas las intemperies, tiene su belleza. Habla de la eternidad en la medida en que resiste al tiempo y afirma su existencia contra el tiempo. Pasan las eras, pero el granito permanece.

En el ápice de la catedral de Orvieto hay un mosaico representando la Coronación de la Santísima Virgen por Jesucristo
Coronación de Nuestra Señora

La Catedral de Orvieto, por el contrario, se presenta como concluida ayer. Los inviernos y las tragedias de la historia pasaron por ella, sin alcanzarla en nada. Ella permanece magnífica, esplendorosa. El mosaico de Orvieto se reporta a la eternidad, en el sentido que ignora el tiempo. No se resiste a éste porque no tiene nada que ver con él. El tiempo no lo alcanza.

En este mosaico se ven varios grupos humanos. Arriba, una escena: la de la Coronación de Nuestra Señora. Después, a la derecha y a la izquierda de la rosácea, otras agrupaciones. En lo alto de las puertas ‒tanto dentro como fuera de las ojivas‒, figuras de colores también. El colorido está por todas partes. No son colores explosivos, pero son todos colores muy vivos.

Quien lo hizo no tenía el gusto de los colores pálidos y discretos. Estos tienen su belleza en que se pierden unos en los otros y se confunden o se funden mutuamente, pero no es esta la belleza que está aquí. Aquí están los colores definidos, que tienen vida propia. De tal forma que cada grupo es una sinfonía de colores especiales.

Así, la belleza del colorido aplicado sobre la fachada de líneas góticas nos da la idea de lo que sería una síntesis entre forma y color.

Diseño y colores sublimes

La vieja disputa entre los artistas. ¿Qué presenta más esplendor: la forma o el color? En un cuadro, ¿que es más notable: el dibujo o el colorido?

A este respecto hay dos grandes escuelas de arte italianas divergentes entre sí. La escuela florentina toda hecha de dibujo, pobre intencionalmente de colorido para que el dibujo resalte, y la escuela veneciana, magnífica en colores y teniendo sólo el diseño necesario con el propósito de dar pretexto para que los colores se muestren.

Antes de que esas dos escuelas se diferenciaran y polemizaran, ya había una magnífica síntesis de las dos en la Catedral de Orvieto.

La catedral de Orvieto se encuentra en un bellísimo pueblo medieval italiano
La belleza del monumento trasciende el menosprecio de los hombres

Se nota la cantidad de trabajo en la piedra; en las columnas, en la rosácea, en el cuadrángulo, en los florones, en los bordes. Los hombres que construyeron esa Catedral eran hombres que trabajaban sin prisa de terminar y que morían en paz delante de la iglesia inacabada, seguros de que las generaciones futuras habrían de concluir su construcción.

Esta es una iglesia inatacable en su belleza. No veo que sea posible hacer cualquier crítica, cualquier reserva con respecto a ella. Se pueden preferir otras. Depende del gusto individual, pero impugnar esta iglesia en algo, no veo que sea posible.

Ella está aislada en medio de otros edificios, como diciendo: “Vosotros me ignoráis, pero también yo os ignoro. Si no queréis mirarme y no queréis reconocer mi belleza, ella aquí está de pie para juzgar. Un día prestareis cuentas al Juez eterno. En cuanto a mí, mi conversación es con el sol, con la luna y con el viento… “.

Plinio Corrêa de Oliveira, in Catolicismo, N ° 586 – Noviembre de 1999: Extractos de la conferencia proferida por el Prof. Plinio el 23 de enero de 1981. Sin revisión del autor.

El Ángel de la Guarda no es menos inteligente que el demonio

En la iconografía corriente, el demonio, ángel caído, es presentado como astuto, sagaz y poderoso. En cambio, el Angel de la Guarda, que es inteligentísimo, fuerte y majestuoso, es presentado como un ser insípido y sin valor.

La naturaleza del ángel
Al demonio se lo representa como astuto y poderoso. Esto puede dar la impresión de que no podemos vencerlo
El demonio es representado somo un ser sagaz, astuto y poderoso. Ilustración de Fausto (personaje de una obra de Goethe)

La Iglesia enseña que Dios creó a los Ángeles muy superiores a nosotros. Puros espíritus, de inteligencia lucidísima y gran poder, exceden por su naturaleza aún a los hombres más dotados.

Con su rebelión, los Ángeles malos perdieron la virtud, sin embargo no perdieron la inteligencia ni el poder.

Dios frena su acción en mayor o menor medida, según los designios de su Providencia. Pero, según su naturaleza, continúan siendo muy superiores al hombre.

El demonio es presentado como astuto y poderoso

Es por esto que la Iglesia siempre aprobó que los artistas representaran al demonio bajo la forma de un ser inteligente, sagaz, astuto, poderoso, aunque lleno de malicia en todos sus designios.

Ella aprobó que se presentase al demonio como un ente de encantos fascinantes, para manifestar así las apariencias de calidad de que el espíritu de las tinieblas se puede revestir para seducir a los hombres.

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El demonio de Fausto

Es la primera fotografía tenemos un ejemplo de esta representación del demonio. Mefistófeles, con un semblante fino, astuto, de psicólogo penetrante y lleno de labia, instila pensamientos de perdición, suaves y profundos, al Doctor Fausto, que duerme y se encuentra en pleno sueño.

Este tipo de imagen se ha tornado tan frecuente que casi no se representa al demonio bajo otro aspecto.

Todo esto es, como dijimos, perfectamente ortodoxo.

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La representación del Angel de la Guarda

¿Cómo son las representaciones que cierta iconografía muy corriente hace de los Ángeles buenos?

Nos los muestran como seres eminentemente bien intencionados, felices, cándidos, y todo esto está de acuerdo a la santidad, a la bienaventuranza, a la pureza que poseen en grado eminente.

Pero estas representaciones son exageradas y, queriendo acentuar la bondad y la pureza de los Ángeles fieles, y no sabiendo cómo expresar al mismo tiempo su inteligencia, su fortaleza, su admirable majestad, los representan como seres insípidos y sin valor.

El Angel de la Guarda, es representado como un ser bueno pero desfibrado

Los Ángeles, que tienen una gran inteligencia, fortaleza, y majestad, son representados frecuentemente como seres insípidos

La segunda fotografía muestra a una niña trasponiendo un riachuelo, sobre una tabla. Un Ángel de la guarda la protege.

El cuadro, siendo popular y sin pretensiones, no deja de despertar simpatías legítimas, pues evoca de modo agradable un panorama campestre, teniendo al fondo el campanario de la aldea, que impregnado de la inocencia de vida que en los campos tanto más fácilmente se puede conservar.

Por otro lado es conmovedora la idea de un niño que sigue despreocupado su camino, protegida por un Príncipe celeste, que la ampara cariñosamente.

Pero este Príncipe, si observamos su cara: ¿no parece enteramente desprovisto de aquella fuerza, de aquella inteligencia, de aquella penetración, de aquella sutileza propia de la naturaleza angélica, con la cual se representa siempre a Satanás?

Observemos el cuerpo que se atribuye al ángel bueno: actitud muelle, despreocupada, sin inteligencia. Comparémoslo con la figura esbelta, ágil, con el porte expresivo de Mefistófeles: ¿puede haber mayor diferencia?

Una falsa impresión

En esto hay un grave inconveniente.

Representando insistentemente al demonio como inteligente, vivo, capaz; y representando siempre ‒como lo hace cierta iconografía azucarada‒ a los Ángeles buenos como seres muelles, inexpresivos, casi tontos, ¿qué impresión se crea en el alma popular?

Una impresión de que la virtud produce seres desfibrados y tontos y, por el contrario, el vicio forma hombres inteligentes y varoniles.

Este es un aspecto de aquella acción edulcorante que el romanticismo ejerció tan profundamente, y que todavía continúa ejerciendo, en muchos medios religiosos.

Plinio Corrêa de Oliveira, in “Catolicismo” número 41 – Mayo de 1954